The Capitals (Día 3): Coll de Nargó - Collada de Tosses

"Me pregunto por qué tiene que haber una razón que justifique el salto, por qué no es suficiente el movimiento sin otra intención". MARTA SAN MIGUEL – Antes del salto (2022).

Aunque el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, me levanto decidido a no cometer el mismo error que el día anterior. Por ello, antes de cerrar definitivamente la puerta de mi habitación, bajo a recepción y confirmo que puedo salir del hostal sin problemas… Hoy sí, me pongo en marcha raudo y veloz sin necesidad de despertar a nadie a horas intempestivas.

No son ni las 5:20 y ya estoy dándole a los pedales. Salgo tan pronto porque la jornada promete dureza y calor y no quiero sufrir más de la cuenta. Además, reconozco que me apetecía rodar un rato bajo la luz del foco, disfrutando de esa pizca de magia que tiene pedalear cuando la noche aún es oscura. La temperatura es baja, pero con manguitos y chaleco se rueda tan a gusto. Además, el tráfico de la pestosa C-14 es aún insignificante, tanto como para que un zorrillo cruce por delante de mí antes de poner punto y final al tránsito por esta carretera.

El sol comienza a asomar poco antes de girar a derechas, dirección a Montan de Tost. Justo en ese punto arranca la ascensión al que se conoce como el Stelvio catalán. Aunque las comparaciones son odiosas, la subida resulta muy agradable por no implicar zonas de gran desnivel y, sobre todo, por las 18 curvas de herradura que trepan por la ladera. Además, en su parte final, la carretera se vuelve algo más rectilínea y permite contemplar un paisaje sugerente. Sí, llevo dos días soportando calor, comiendo mal y durmiendo poco, pero la realidad es que me siento bastante feliz pedaleando por este pequeño paraíso en absoluta soledad.

Disfrutando de un bonito amanecer

"You're just like I was
So full of love, so full of love
I feel you're taking me back
To all those feelings of yesterday
Dark and dusty tracks"

Ración de herraduras del Montan de Tost, el Stelvio catalán

Coronado el puerto, el track ofrece una larga y agradable bajada y un sector en suave ascenso hasta pasado Josa de Cadí. En este tramo, soy adelantado por una pareja con la que ya me he cruzado en varias ocasiones y que siempre me llama la atención por el hecho de no portar apenas equipaje… En principio, una de las normas de The Capitals es la de no recibir ningún tipo de ayuda externa y parece claro que a este par alguien les está echando una mano. De hecho, mis sospechas quedan confirmadas cuando, poco después, les veo parados junto a una furgoneta de color blanco y verde que ya había visto con anterioridad en otro punto…

Con la luz del amanecer, hasta la torreta eléctrica parece bonita

Aunque el destino me ofrece la oportunidad de resolver mis dudas en otro encuentro fugaz en un barecito en el que me detengo a tomar un café, la verdad es que decido no abordar el asunto, ya que ellos se muestran realmente simpáticos en todo momento y me dan muchos detalles del terreno que queda por delante. De hecho, salgo de allí pensando que igual hay alguna justificación y que, en realidad, queda en la conciencia de cada uno el cumplir o no las normas.

Llegando a Tuixent, un pequeño enclave del pirineo ilerdense

"How long can I stay here?
How long can I pray here?"

Al fondo, Josa del Cadí (Lleida). ¡Qué tramo tan bonito!

En torno al kilómetro 60, y tras rodar por una zona realmente bonita en la que uno puede ir ya advirtiendo la grandeza de los Pirineos, se abandona abruptamente el asfalto para encarar un sector durísimo. Aunque la organización ya nos había advertido de que por aquí habría que patear, la realidad es que el tramo supera todas mis expectativas. El desnivel es bastante bestia y en algunos puntos hay tantas rocas que hasta cuesta encontrar apoyos para seguir avanzando con una bici a cuestas. Afortunadamente, estos pasos se entrelazan con zonas algo más amables, por lo que es posible afrontar el reto en pequeñas dosis, parando a recuperar el aliento cada poco tiempo.

Desde el fondo del valle que vengo...

La foto no hace justicia al desnivel que hay que superar...

Tras cruzar un pastor eléctrico, y cuando el esfuerzo ya comienza a pesar más de la cuenta, reaparece una senda ciclable que al poco enlaza con una pista en buenas condiciones. Por ella, se alcanza al fin la zona más alta, un lugar fantástico desde el que se puede disfrutar de la belleza del entorno. Después de tanto sudor derramado, esos minutos de simple y pura contemplación del horizonte resultan tan emocionantes que logran empañarme los ojos. ¡Viva la bici!

Después de tanto esfuerzo, las vistas compensan

"You know we meet in another space
You turn around and I see your face
Oh what a fruit, what a tree you shall be
You'll be fed by the mountains, fed by the streams"

Postales para el recuerdo

Saboreado el momento, lo que toca es un larguísimo descenso de 20 kilómetros hasta Bagá, localidad en la que se encuentra el CP 3. La pista tiene algún tramo empinado, curvas cerradas, surcos y zonas de arena suelta, pero resulta realmente gratificante y reparadora.

Un encuentro esperado

En la coqueta Bagá paro a poner el sello en la cartilla de control, charlo unos minutos con uno de los fotógrafos de la ruta y aprovecho para comer algo y reabastecerme. Mientras doy buena cuenta de un bocadillo, una Coca Cola y un par de piezas de fruta aparece… ¡Belén! Raro era que no nos hubiésemos cruzado hasta ahora.

"(Set a sail) Set a sail for paradise (We'll leave in the morning)
(Set a sail) Set a sail to paradise (We'll leave in the morning)"

En la siempre animada charla, me comenta que lo que queda hasta La Molina es el durísimo ascenso al Coll de Pall y la peligrosa bajada por las pistas de esquí, un descenso al que ella tiene pánico y al que yo, con los comentarios de unos y otros, ya empiezo a tener miedo. Además, ambos coincidimos en que un hotel que hay en la Collada de Tosses puede ser un buen lugar para poner fin a esta exigente tercera jornada.

Una vez más, me pongo en marcha antes que Belén, a quien últimamente llevo un bocadillo distancia. Lorenzo pega ya con una fuerza considerable y a los pocos kilómetros de iniciar la larga subida a Pall ya voy completamente achicharrado. Ni que decir tiene que los más de 19 kilómetros hasta la cima se me hacen eternos, porque la pendiente muy pocas veces baja del 6 por ciento y porque hay kilómetros enteros por encima del 9.

Menudo kilometrazo y encima a falta de 14 para la cima... pfff

"I know when I'm losing control
I play I am the cosmos
And let the feelings roll"

Eso sí, la subida es una pasada

El ascenso es realmente bonito, pero cuando una va tan cargado, cansado y quemado por el sol, la sensación de subida interminable es la que prima por encima de todo. Mirar al frente y nunca ver el final. Por suerte, a unos tres-cuatro kilómetros de coronar, atisbo tras una curva la fuente que me había indicado José Berrío en su último Whatsapp y paro durante unos minutos a refrescarme a la sombra. Este alto en el camino resultará decisivo para poder afrontar lo que queda con la dignidad necesaria, sin hacer más eses de la cuenta.

Interminable...

...pero precioso de verdad

Al coronar, otra vez explosión de júbilo. Después de lo vivido, qué menos que gritar un sentido ¡vaaaaaaamossss! al viento. Ha sido realmente duro, pero, pese a ello, me siento bastante satisfecho con mi rendimiento.

Bonitas vistas desde las alturas

"How long can I stay here?
How long can I pray here?"

Tras la oportuna foto junto al cartel, encaro una bajada que, de entrada, permite disfrutar de un asfalto recién salido del horno. De hecho, en un momento dado, un operario me indica que camine un rato por la cuneta, porque la brea aún está muy caliente y podría dañar mis cubiertas. Por suerte, se trata de un tramo de apenas 300 metros, así que en nada vuelvo a estar sobre la bici.

Al alcanzar las primeras instalaciones de la estación de esquí, la impecable carretera muta en una pista pedregosa y con muchos surcos. Durante los primeros kilómetros, el descenso no me parece tan complicado como me habían dicho, pero la realidad es que, tras superar un repecho y dejar atrás una zona por la que los endureros bajan como kamikazes, la pista se desploma de forma muy salvaje. Consciente de que cualquier despiste puede ser letal, apuesto por bajar muy despacio y realizar una breve parada en justo la mitad del descenso. Y es que, si algo me da miedo en este tipo de situaciones es llegar a un punto en el que, por puro cansancio, sueltes el freno más de la cuenta y la bici se descontrole.

¿Ciclismo o esquí?

"You know we meet in another place
You turn around and I see your face
Oh and what a fruit, what a tree you shall be
You'll be fed by the mountains, the crystal streams
Then we go for a walk
We hold hands and start to talk
Oh what a fruit, what a tree this love will be
You'll be fed by the mountains, fed by me"

Cuando al fin alcanzo el asfalto, respiro lógicamente aliviado, pero cometo el error de pensar que ya está todo el pescado vendido. De hecho, tras recibir el equivocado mensaje, mis piernas se desconectan y se niegan a aceptar que aún queda subida hasta La Molina. Son apenas tres kilómetros de excelente asfalto los que me separan de esta localidad, pero sufro en ellos mucho más que en todos los ascensos anteriores. Es increíble el poder de la cabeza…

Último esfuerzo

En La Molina, paro a comprar bebida, comer algo y, sobre todo, estirar unas piernas que se me han cargado de lo lindo en el tramo previo. Además, aprovecho el momento para consultar la web de seguimiento de la carrera y ver por dónde anda Belén. Compruebo que, como cabía esperar, me ha recortado mucho subiendo Pall y que ya se encuentra inmersa en la parte final de la bajada. Eso sí, también me llama la atención que su punto de posicionamiento avanza más lento de lo que debería. Intranquilo, decido seguir actualizando la página y no reanudo mi marcha hasta que compruebo que ella comienza a ascender hasta donde yo me encuentro.

"Set a sail for paradise (Leave in the morning)
Set a sail for paradise (Leave in the morning)
Set a sail for paradise
Leave in the morning
We can leave in the morning"

Tras La Molina, lo que viene es un tramo por carretera que incluye un poco más de subida y un llaneo hasta el hotel que se encuentra junto al cartel que marca el puerto de la Collada de Tosses. En este lugar, y aunque por un momento me había planteado tirar hasta Ribes de Freser, decido poner punto y final a esta tercera jornada. Queda luz de sobra, pero tras el aviso del anterior ascenso, prefiero tirar de prudencia y guardarme alguna bala. Mira, y además así, espero a Belén y me quedo tranquilo al saber que su lentitud en el descenso responde únicamente a la compresible decisión de bajar a pie el tramo más peligroso.

La rutina post-etapa es hoy más gratificante que nunca, puesto que el hotel anda aún de temporada baja y a un precio razonable logro una cama XXL y una cena bufet en la que encuentro muchos productos sin gluten y puedo al fin comer en cantidad y sin miedo. Ya tengo el estómago medio cerrado, pero aún así consigo quedarme bastante satisfecho y pasar una buena noche. Más me vale, porque mañana aún queda mucho Pirineo por cortar.

"Leave in the morning (Set a sail)
Leave in the morning
Leave in the morning (Set a sail)"

(Richard Ashcroft – Paradise

ALGUNOS DATOS

- Distancia: 120,59 km.

- Desnivel acumulado: 3.788 m.

- Velocidad media: 12,3 km/h

- Velocidad máxima: 66,7 km/h

- Tiempo total de pedaleo: 9h 46' 15"

- Hora de salida: 05:19  

- Hora de llegada: 18:08



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