Entradas

Montañas Vacías (Día 4): Zafrilla - La Puebla de Valverde

Imagen
"La vida es así, un día te muestra el cielo salpicado de rosa y el otro ya es negra noche" . MARTA ORRIOLS - Aprender a hablar con las plantas (2018). El cuarto día de aventura amanece con dos malas noticias. La primera, que el resfriado que vengo arrastrando desde hace unos días se ha transformado en una congestión molesta y, la segunda, que fruto de saltarme la dieta sin gluten, el estómago se me ha cerrado casi por completo. De hecho, aunque me esfuerzo por desayunar, me acabo conformando con comer un plátano y una manzana y el jamón del montadito que, con tan buena predisposición, me habían preparado en Casa Papi  la noche anterior (por cierto, un hostal mil por mil recomendable). Por si fuera poco, nada más salir, arranca una subida de kilómetro y medio y algo más de 90 metros de desnivel, terreno más que de sobra para constatar que, sin ir al límite, las piernas giran con mucha menos soltura que el día anterior. ¡Qué poco dura la alegría en casa del pobre! Primera ...

Montañas Vacías (Día 3): Zaorejas - Zafrilla

Imagen
"No quería reflexionar sobre su vida desbaratada. Deseaba sólo sentir, dejar crecer la melancolía ante la belleza que proponía el paisaje y que alentaba el recuerdo de Beatriz" . JAVIER REVERTE – Todos los sueños del mundo (1999). Con incertidumbre. Así inició la tercera jornada de Montañas Vacías . En estos últimos tiempos, he realizado varias rutas largas de un par de días y ya sé, más o menos, cómo va respondiendo mi cuerpo, pero desconozco su reacción a un tercer día de esfuerzo en el que, además, tocará pedalear por la siempre exigente Serranía de Cuenca . Por ello, cuando me pongo en marcha, lo hago con una relajación tremenda, decidido a disfrutar del amanecer y de un terreno que, de entrada, no resulta muy exigente. El recorrido va ganando altura, sí, pero lo hace sin prisa, rascando metros con delicadeza. Pero esto es Montañas Vacías y aquí se regala entre poco y nada, así que, tras 10 kilómetros plácidos, giro a derechas y entro en un pedregal que me acompañará...