The Capitals: Un breve análisis y un montón de agradecimientos
Como ya adelanté en el final de la última crónica, no quería despedir esta serie de entradas sobre The Capitals sin realizar una breve valoración de la prueba y dar las gracias a todos aquellos que me han ayudado a completar el reto.
Como siempre, y antes de nada, dejo por aquí los datos
globales de la aventura:
- Kilómetros: 793,82 km.
- Desnivel acumulado: 12.929 m.
- Tiempo total de pedaleo: 104 h 04'
- Velocidad media: 16,46 km/h
- Velocidad máxima: 66,7 km/h (segunda etapa )
De The Capitals me gustó todo. Aunque nunca he sido muy fan de las pruebas organizadas, debo reconocer que el evento superó mis expectativas. Sus organizadores, Ramón y Óscar, se mostraron desde el principio cercanos, amables y comprensivos y gracias a ello en ningún momento tuve la sensación de encontrarme fuera de lugar. Se trata de una carrera en la que participan desde profesionales de la ultradistancia hasta simples aficionados con escasa experiencia, como es mi caso, pero en ningún caso se hacen distinciones entre unos y otros, algo que es de agradecer.
Sobre el recorrido, poco más que decir a lo que ya he ido
sugiriendo en las crónicas. Por resumir, destacaría su enorme variedad
paisajística (costa, montaña, llanuras, pueblos con encanto, grandes ciudades…)
y la acertada combinación de asfalto-tierra. De hecho, hasta el gran empujabike
de la prueba está plenamente justificado por su belleza y por el hecho de que
permite enlazar zonas que, de otro modo, resultaría casi imposible.
| El puente del Diablo. Martorell (Barcelona) |
Iba a destacar también como algo positivo el durísimo final
por la Serralada de La Marina, porque concede a la prueba un carácter épico,
pero ya he visto que, en la edición del año que viene, salida y meta estarán
ubicadas en Girona. Entiendo el cambio, porque la capital gironí, además de por
su gran belleza, destaca por haberse convertido en capital del gravel, pero, en
mi opinión, poder salir y llegar desde Barcelona no tiene punto de comparación.
Personalmente, tenía miedo de sentir que la prueba se
pareciese demasiado a cualquier viaje de bikepacking que hago por mi cuenta.
Pero no fue así. Sentir siempre el reloj corriendo a tu espalda, verte obligado
a seguir el track sin posibilidad de coger atajos o realizar recortes y dejar más aspectos de los habituales a la
improvisación (sobre todo el tema del alojamiento) resultó más un acicate que
un factor de estrés y terminó disparando hasta límites insospechados mis
niveles de disfrute. Tanto es así que,
de cara a 2027, ya he vuelto a picar y me he apuntado a una nueva prueba:
Balutia. Ya hablaremos de ello.
| Bonitas vistas antes de llegar a Prades (Tarragona) |
En definitiva, y tras dos meses en los que he tenido tiempo
de sobra para analizar fríamente lo vivido, puedo decir que apuntarme a The
Capitals fue una decisión fantástica. Por el camino recorrido hasta la línea de
salida (impresionante, sobre todo, los cinco días que viví en Montañas Vacías)
y por el desarrollo de una prueba que recomiendo a cualquiera que quiera
iniciarse en este mundillo.
| El embalse de Oliana (Lleida) |
AGRADECIMIENTOS
Ultradistancia es autosuficiencia, pero la realidad es que
no habría sido capaz de completar y , sobre todo, disfrutar tanto de este reto
sin la ayuda de muchas personas. Por ello, y a riesgo de dejarme alguna en el
tintero, me apetece dejar constancia de ello. Vamos allá.
Gracias…
A Ramón y Óscar, cabezas visibles de Pedalma. Por crear una
prueba tan bonita, divertida y amable.
A Luis Rivera. Por la charla que mantuvimos unas semanas
antes de iniciar la prueba. Me aclaraste muchas dudas y me quitaste muchos
miedos de encima.
A José Berrío. Por tus impagables consejos. No me ha hecho
falta conocerte en directo para saber que eres una persona excepcional.
A Iván Melero. Mi mecánico de confianza. La bici no me dio
ni un problema y eso es de un valor incalculable.
| Josa del Cadí (Lleida). Un rincón guapísimo |
A mis queridos lectores del blog y, en especial, a Joserra,
Rubén y Samuel. Gracias por vuestro apoyo previo en esos comentarios que son
también parte decisiva de este bonito proyecto.
A los muchos familiares y amigos que, ya sea vía Whatsapp o
a través de la aplicación de seguimiento de la prueba, me enviasteis mensajes
de apoyo. Parece una tontería, pero no veáis cómo se agradece sentir ese
aliento.
A, de nuevo, Joserra Hervás. Por los kilómetros compartidos
en la preparación. Dale tiempo al tiempo, que ya sabes que “suele dar dulces
salidas a muchas amargas dificultades”.
A Belén. Por los grandes ratos compartidos en la prueba.
Aunque la sordera siempre es una barrera, hiciste un esfuerzo por saltarla y
eso no se olvida.
A mi hermana Arancha y mi abuelo Simón, esas mariposas que
siempre revolotean a mi alrededor. No soy creyente, pero es increíble lo mucho
que siento vuestra presencia y apoyo.
A mis padres, Fuen y Carlos. Por vuestro apoyo logístico y
anímico, pero, sobre todo, por estar ahí en todo momento y en cualquier lugar.
Os quiero muchísimo.
A mi mujer, Adela. Por acompañarme hasta la salida, cubrirme
las espaldas, darme tanto apoyo incondicional y tantas y tantas cosas que no
cabrían ni en mil blogs. Como dice la canción de LHR:
A mis hijos, Diego y Alejandro. Por iluminar la meta con
vuestra sonrisa y por ser siempre la luz que brilla al final del túnel. Dais
sentido a todo. Os quiero más que a mi vida.
Y bueno, por si se me olvida alguien… Gracias a todos los
que, de un modo u otro, me ayudáis a empujar la piedra ladera arriba cada día.
¡VIVA LA BICI!
* Foto de portada: Cesc Maymo

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