Gira por Soria (Día 2): Duruelo de la Sierra - Cañón del río Lobos - Soria

"En la vida lo primero es conocerse, y una vez que te conoces, aceptar lo que hay. Y saber llevarlo". LORENZO SILVA – La llama de Focea (2022).

"Vamos, que el arranque del segundo día siempre suele deparar buenas sensaciones", me digo mientras desayuno en la habitación del hostal y termino de preparar la bici. Quedan por delante unos 150 kilómetros para completar la ruta y confío en que, al menos durante la primera fase del día, sin calores ni dolores de culo, pueda ir avanzando sin problema.

Y sí, mi intuición no falla. Tras cargar agua  en una curiosa fuente de la localidad de pernocta, Duruelo de la Sierra, emprendo la marcha y compruebo que el descanso nocturno ha hecho efecto y mis piernas giran con bastante soltura. Buena noticia, porque de entrada toca subir Cabeza Alta, un pequeño puerto de unos cinco kilómetros a una media del 5’6 por ciento.

Llamativa fuente en Duruelo de la Sierra (Soria)

Primeras rampas de Cabeza Alta

Subo lento, sin gastar más de la cuenta, disfrutando del ascenso, de las bonitas visitas y del sol naciente. Y subo ya con el tarareo a vueltas. Sí, justo esa: Camino Soria. Hoy, la emisora mental no ha tardado ni medio segundo en encontrar la banda sonora adecuada.

Bonito amanecer en la subida a Cabeza Alta

"Todo el mundo sabe que es difícil encontrar
en la vida un lugar
donde el tiempo pasa cadencioso y sin pensar
y el dolor es fugaz.
A la ribera del Duero
existe una ciudad
si no sabes el sendero
escucha esto:"

Pinares hasta donde alcanza la vista. Impresionante

Tras coronar el puertecillo, abandono el asfalto y me interno en un tramo de pinares absolutamente delicioso. Son 16 kilómetros de pistas de toda clase y condición y una tendencia descendente… Son 16 kilómetros de disfrute a baja temperatura y en la casi más completa soledad. Añado lo de casi porque, justo antes de enlazar con la Vía Verde Santander-Mediterráneo, una conductora vino a quebrar la paz circulando a toda velocidad y levantando polvo. Dado su aspecto (gafas de sol y cara de no haber dormido mucho) y el tipo de coche (un Seat León negro), intuyo que se había metido por mitad del monte para evitar posibles controles de alcoholemia…

Pistas cinco estrellas...

Y caminos con miga

A pesar de este fugaz y pestoso encuentro, salgo a la Vía Verde con el depósito de moral cargado y, aunque lo que vienen son rectas y algún que otro falso llano, consumo los 12 kilómetros que me separan de Hontoria del Pinar con bastante facilidad. Allí, a la sombra de un frontón, paro a comer algo y me preparo para afrontar la segunda subida del día: un pisteo de unos cuatro kilómetros hasta el Mirador de Costalago.

Restos de la antigua vía del Santader-Mediterráneo

"Lentamente caen las hojas secas al pasar
y el Cierzo empieza a hablar.
En una tibia mañana el sol asoma ya
no llega a calentar.
Cuando divises el monte de las Ánimas
no lo mires, sobreponte
y sigue el caminar".

Trasera del frontón de Hontoria del Pinar (Burgos)

En este tramo que, por cierto, pertenece a Burgos (provincia en la que se entra poco antes de Hontoria del Pinar y de la que se sale para regresar a Soria en el descenso del mirador), constato que Lorenzo volverá a ser un problema. Fuera de la sombra, hace un calor asquerosito para esta época del año y ya asumo que, en cuanto se me recaliente el motor, tocará penar más de la cuenta.

Mirador de Costalago. Buenas vistas del "secarral"

Con intención de no abrir la caja de Pandora de mis demonios antes de tiempo, me desvío un pelín del track para buscar un bar abierto en Santa María de las Hoyas. Nada, hay un par, pero ambos están cerrados. Resignado, tiro de lo que llevo y encaro un sube y baja por asfalto que me dejará a las puertas del Cañón del río Lobos. Afortunadamente, el baja tiene más empaque que el sube y logro llegar al puente de los Siete Ojos con la cabeza en calma.

El inicio del Cañón del río Lobos

"Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán
y por los dos sabrás
que el olvido del amor se cura en soledad,
se cura en soledad.
A la ribera del Duero
existe una ciudad.
A la ribera del Duero
mi amor te espero".

Como he cruzado el cañón con anterioridad, afronto este sector con la ilusión de saber que se trata de un paraje fabuloso, pero también con la certeza de que habrá que bajarse varias veces de la bici, subir escalones, cruzar el río por piedras resbaladizas, ceder el paso a senderistas…

Espectacular senderito en el arranque del cañón

Un paraje fabuloso. Cien por cien recomendable

Quizá por ello, porque voy mentalizado, disfruto más de lo esperado. No negaré algún refunfuño aislado, pero la realidad es que logro completar los primeros seis kilómetros de single track con buenas sensaciones.

Tramos de pateo a la vista

Es increible cómo resbalan las calas sobre esas piedras tan pisadas...

A partir de este punto, abandono el terreno conocido, me separo del río Lobos y voy ascendiendo poco a poco por lo que se conoce como el sendero de Valderrueda. El estrecho camino sortea lo mejor que puede el cauce de un arroyo seco y acaba desembocando en la SO-920, a un paso de Casarejos. Aunque hay zonas muy pedregosas y un poquito de empujabike, el sendero me resultó una preciosidad.

Remontando el cauce del arroyo Valderrueda

Otro rincón mágico de Soria

"Voy camino Soria,
¿tú hacia dónde vas?
Allí me encuentro en la gloria
que no sentí jamás".

Con su poquito de pedregal...

Y sus tramos idílicos

En Casarejos, tras constatar que el bar está cerrado, localizo una pequeña tienda, compro bebida fresca y unos plátanos y hago una oportuna parada para encarar con más animo los cerca de 27 kilómetros que me separan de Calatañazor. Este sector depara un constante sube y baja, alterna tierra y asfalto y permite seguir disfrutando de la impresionante masa arbórea de la provincia de Soria. Eso sí, justo antes de llegar a la citada localidad, hay que pedalear por una interminable recta asfáltica de casi cuatro kilómetros en la que, como cabía esperar, siento a mis demonios llamar a las puertas.

Un recodo atractivo

Abioncillo de Calatañazor (Soria). Otro topónimo para el recuerdo

Y al final de la recta, Calatañazor (Soria)

Decidido a que no me pase lo mismo que en el segundo día de My Capitals, paro bajo la sombra que ofrece un soportal y degusto con tranquilidad un Aquarius y un helado. Además, aprovecho la pequeña vuelta por el coqueto pueblo para localizar una fuente, recargar bidones y quitarme una preocupación de encima.

Castillo de Calatañazor (Soria)

"Voy camino Soria,
quiero descansar,
borrando de mi memoria
traiciones y demás,
borrando de mi memoria
camino Soria".

Cuando Lorenzo aprieta, cualquier sombra es buena para cobijarse

Al reanudar la marcha, pongo rumbo a la Reserva Natural del Sabinar de Calatañazor. El paisaje promete, pero la carretera se empeña en estropear el asunto al lanzarme a la cara una subida de unos tres kilómetros con rampas al 14 por ciento. Hace calor y ya empiezo a sentir una creciente incomodidad. Y el culo empieza a protestar… Calma. Es momento de no colapsar.

Al fondo, el rampón que da acceso al sabinar

Lo que cuesta llegar a este punto...

De camino a Villaciervitos, paro a echarme un poco de crema en, ejem, las nalgas. Al principio, encuentro alivio, pero como algunas de las pistas por las que voy transitando presentan tramos con piedras, surcos y demás, al poco ya vuelvo a sentirme incómodo. El tema me preocupa, porque por muchas probaturas que hago no doy con una solución más o menos aceptable.

Una más de las innumerables pistas sorianas

"A la ribera del Duero
existe una ciudad.
A la ribera del Duero
mi amor te espero".

Iglesia de San Blas. Villaciervitos (Soria)

A medida que me acerco a la capital, la masa forestal decrece y la exposición solar aumenta. En consecuencia, vuelvo a consumir demasiada agua para mi costumbre y me veo obligado a callejear un poco por  Camparañón  hasta dar con otra fuente sin garantías sanitarias, pero con certificado de frescor.

Saciada la sed y con los bidones a reventar, me concentro en superar con la mayor dignidad posible los 30 kilómetros que me faltan. El terreno, con inesperados repechos, no ayuda, pero la realidad es que logro avanzar sin grandes penurias. Además, justo al avistar Soria, toca emprender una agradable bajada que me ayudará a oxigenar piernas de cara al último reto del día.

¡Soria a la vistaaaaa!

"Voy camino Soria,
¿tú hacia dónde vas?
Allí me encuentro en la gloria
que no sentí jamás".

Y es que, aunque podía haber acortado sin problema, me empeño en seguir a pies juntillas el track y, tras superar alguna trampilla y echar una foto a la bonita ermita de San Saturio, encaro el ascenso al Castillo de Soria. Desde la ribera del Duero es poco más de un kilómetro el que me separa de los escasos restos de esta fortificación que ahora comparte espacio con el Parador de Turismo, pero entre que voy ya en las últimas, que hace un calor terrible y que en algunas curvas se supera el 20 por ciento, alcanzo la cima con más pena que gloria…

Últimas trampas del día

Ermita de San Saturio, otro precioso rincón soriano

🎶 A la ribera del Duero...🎶

Tras una última foto desde el bonito mirador, cruzo Soria justo en sentido contrario al que lleve ayer y pongo punto y final a otra gran aventura sobre ruedas. A nivel estético, la ruta ha sido top y ha confirmado mi teoría de que es absolutamente injusta la percepción que tienen algunos de provincias como Soria y de mi querida Castilla en general. Claro que hay zonas de secarral, y sobre todo en verano, cuando los infinitos campos amarillean, pero es una tierra tan vasta que, además de grandes y despobladas llanuras, también ofrece espacio para, sin ir más lejos, el festival de bosques y agua que domina gran parte del territorio soriano. Pero claro, para comprobarlo, hay que salir de la autovía…

Pufff, vaya subidita para llegar hasta aquí

"Voy camino Soria
quiero descansar
borrando de mi memoria
traiciones y demás,
borrando de mi memoria
pasiones y demás".

Pero las vistas compensan. ¡Viva Soria!

Deportivamente, acabo otra vez algo contrariado. No cabe duda de que he avanzado mucho en la resistencia física, pero también queda claro que sigo siendo una presa fácil para el desplome mental. Creo que hay veces que agacho demasiado la cabeza, que me centro demasiado en el avance sin más y que, cuando pierdo la perspectiva de lo que me rodea, del paisaje que otorga sentido a la ruta, acabo siendo devorado por esa parte de rutinario que tiene darle vueltas a los pedales. Habrá que trabajar en ello.

"Todo el mundo sabe que es difícil encontrar
lentamente caen las hojas secas al pasar,
Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán,
que el olvido del amor se cura en soledad".

(Gabinete Caligari – Camino Soria)

Va, venga, para los nostálgicos y viejunos del lugar y por cerrar el círculo, aquí dejo este enlace a otro sketch de Martes y Trece: Gabinete Cagalera – La culpa fue de la Chacha. Hay que reconocer que Millán Salcedo está sublime.

ALGUNOS DATOS

- Distancia: 152,79 km.

- Desnivel acumulado: 1.882 m.

- Velocidad media: 17,3 km/h

- Velocidad máxima: 56,2 km/h

- Tiempo total de pedaleo: 8h 49' 41"

- Hora de salida: 07:27  

- Hora de llegada: sobre las 17:42





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